Moros y Cristianos
10/01/2010
:: El clima no pudo eclipsar el día grande de las fiestas ::
Apesar de las adversas condiciones climatológicas, Valverde de Júcar celebró con todos los honores el día grande de sus fiestas de Moros y Cristianos, El Día del Santo Niño.
Desde primeras horas de la mañana, los operarios municipales trabajaron intensamente echando sal por las calles del municipio intentando ganar la batalla al hielo, pero las bajas temperaturas impidieron que esta cumplieran su función antes del inicio de las celebraciones, por lo que hubo cambiar el lugar de alguno de los “Encuentros”.
A pesar del intenso frío, los generales de "Dichos" cumplieron fielmente su cometido de declamar los versos menores en tres actos o "encuentros" del auto sacramental cuya autoría no es otra que la del maestro de las letras del siglo de Oro español (XVII), Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza.
La asistencia fue mayoritaria; si bien, entre los asistentes a los encuentros de los Dichos se echó en falta a personas mayores que, por las condiciones del suelo con placas de hielo, no quisieron arriesgarse en prevención de caídas de fatales consecuencias. Aún así, la asistencia de público fue masiva, siendo presidida por el presidente de la Hermandad del Santo Niño, Arsenio Triguero Marín y el Consistorio en pleno, con su alcalde, Miguel Ángel Gómez, a la cabeza.
También fue numerosísima la asistencia de soldadesca, tanto mora como cristiana, en las filas de ambas Compañías.
Tras los tres actos de los Dichos, se celebró la Santa Misa en honor a la conversión de las tropas musulmanas que, a usos y costumbres, se situaron del lado del Evangelio por cederles ese espacio las tropas cristianas.
Concluidos los actos religiosos, se puso en escena varias ruedas del salvas, correr de banderas y vivas pronunciados por el General cristiano Juan Carlos Chacón.
El alcalde fue el encargado de mandar la descarga general que dio por terminado el acto. Minutos después, tropas, autoridades y público asistente tomaron el camino hacia la casa de cultura de la villa para degustar el “Moje del Santo Niño” con el que cada año, el Ayuntamiento obsequia a todo el público asistente a los actos de la mañana.
El "Moje", bendito plato de estas fiestas, fue obrado por Agustina Lacasa Villodre, que viene haciéndolo en los últimos años, habiéndose superado en esta edición, por la exquisitez y justo punto de sazón de las viandas servidas.
Generales
Tanto el general Moro, Ismael Olmeda Sáiz, como el Cristiano, Rafael Larroda García, pertenecen a familias de larga tradición "Dichera", por lo que no les es desconocido este importantísimo papel dentro de las Fiestas de Moros y Cristianos, desempeñarlo ha sido un gran orgullo. Así al menos lo ponían ambos de manifiesto.
Así, Ismael Olmeda afirmó estar “muy orgulloso y feliz de poder cumplir con el sueño de todo valverdeño que sale en las filas, decir los Dichos y ser general, por un día, dentro de nuestras fiestas que para nosotros son muy especiales, muy antiguas y espectaculares. A pesar del frío, el Santo Niño ha obrado el milagro, una vez más, de que el sol luzca durante el acto de los Dichos. Estoy muy contento y satisfecho."
Por su parte, Rafael Larroda señaló que "para mí supone uno de los días más felices de mi vida. Es una gran responsabilidad ser el encargado de decir los Dichos, pero tanto mi compañero como yo, hemos tenido oportunidad de ensayarlos muchas veces, corregir errores y obtener la aprobación de las Juntas Directivas, de los Generales de ambas Compañías y de familiares y amigos que nos escucharon en los ensayos. Es también un ofrecimiento cumplido, una gran satisfacción que no la olvidaremos mientras vivamos."
Dichos
Los generales de Dichos deben aprenderse de memoria las 254 estrofas, redondillas (con algunas excepciones) de versos octosílabos con rima consonante, repartidos en tres actos o "encuentros". Tras la memorización de más de mil versos, viene la puesta en escena de recrear y escenificar con gestos y ademanes el contenido y significado de cuanto se está declamando y finalmente, dar la entonación oportuna en cada momento para hacer creíble cada uno de los actos en que se desarrolla el texto. Organizados todos estos pormenores, como si de una obra de teatro se tratara, viene el ensayo cara a cara, la toma de contacto con el replicante, con el contrario; después vendrá ver al oponente como el enemigo, saber
Pedro Esteso
Noticia extraida del "El día de Cuenca": http://www.eldiaencastillalamancha.com/cu/noticia.php/18654