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Moros y Cristianos fiestas de Valverde de Júcar

Los árabes encontraron en España una cultura floreciente, un nivel de vida bastantes superior, en general, al que ellos traían y no tardaron en acoger la mayor parte de las costubres y de las ventajas que el país conquistado ofrecía, ajustándolas y modificándolas convenientemente, con arreglo a su doctrina y a sus creencias.
La influencia entre cristianos y mahometanos fue mútua, salvo en cuestiones religiosas, el resto de actividades, incluída la militar, tuvo lo mejor de cada cultura: táctica y estrategia de combate, armamento, manera de cabalgar (cristianos al esfuerzo o la brida, moros a la gineta), etc.; pero también en la manera y hechura de la vestimenta. Variaba eso sí, el aspecto exterior, pues mientras los cristianos, más sobrios en tejidos y colores, usaban cotas de malla o armadura; los moros, ocultaban estas defensar corporales bajo sus rasos y sedas, brocados y terciopelos. No es poco significativo, como hemos visto en las crónicas de la época, que los cristianos vistieran a la morisca.

Según el Coronel de Infantería (DEM), don Pedro Hernández Pardo en su Historia del Uniforme, la infantería musulmana del ejército granadino, usaba casco o bacinete, normalmente sin visera, en forma casi siempre ojival, con un turbante que rodeaba el casco, del que sólo era visible su punta cónica. Albornaz (albornoz) abierto, ceñido con cinturones o anchas fajas. Anchos pantalones o zaragüelles, tan característicos de la morisma, embutidos en las botas morunas de punta afilada y vuelta hacia arriba. Sobre todo ello el alquicel, amplia capa blanca o de color crudo, confeccionada en tejido fino con capucha.
Los motivos arabescos como frases del Corán, vegetales o figuras curvas engarzadas, aparecían asiduamente bordados o estampados en ricos brocados sobre los tejidos.

Como vemos en nuestras Fiestas, muy poco de la vestimenta comentada ha cambiado en la actualidad. Quizá el chaleco que usa la Compañía de los Moros, sea una adaptación acortada del albornaz para lograr mayor libertad de movimientos.

Dicho esto, pasemos a describir la vestimenta que usa la Compañía Mora y que es tal y como se encuentra reglamentada por su Junta Directiva en los Estatutos.

Moros
-Turbante blanco con adornos dorados en hilo o lentejuelas. Rematando la parte superior del gorro, media luna en metal dorado. Se puede usar bisutería (broche, camafeo, colgante, etc), para adornar el frontal del turbante, al igual que gajos o girones de tejido color rojo, siempre que no sea excesivo y domine sobre el blanco. Al borde del tocado que ajusta en la cabeza, galón o pasamanería dorada que cuelga por detrás, a la altura de la nuca, y va rematado en borla dorada.

-Camisa blanca de fantasía con relieves del mismo color, sin cuello, abotonada a la espalda. A la altura del pecho luce un adorno en forma de corazón, confeccionado en terciopelo negro, ribeteado en dorado y profusamente bordado en hilos de colores o decorado con lentejuelas. En las bocamangas de la camisa, puñetas de terciopelo negro, ricamente bordadas en hilos de colores y ribeteadas con galón o pasamanería dorada.

-Chaleco corto, abierto; de terciopelo negro muy decorado con bordados o lentejuelas y ribeteado de galón dorado.

-Pantalón bombacho de color rojo carmesí en tela de raso o similar, con caída hasta media espinilla. En los costados, verticalmente, lleva cosido una tira de galón dorado.

-A la altura de la cintura, sobre el pantalón y la camisa, faja blanca de gran anchura, en tela ricamente bordada, con caída en el lado izquierdo y rematada en su final con fleco dorado o hilo de seda.


-Calcetín alto o media blanca calada sobre otra de color rojo.
-Borceguí o babucha roja. También puede usarse calzado negro.

-Sobre la vestimenta descrita, amplia capa de raso blanco con forro rojo y capucha rematada con borla. Va ribeteada de galón o pasamanería dorada. El uso de esta prenda no es obligatrio, a excepción de los días 6 y 8 de Enero, día de Reyes y del Santo Niño, respectivamente.

* * *

La vestimenta usada por los ejércitos de los RR.CC. estaba relacionada con su procedencia: Órdenes Militares, mesnadas concejiles, huestes señoriales o pequeñas milicias mantenidas por un caudillo, generalmente noble y hombre de caldera, es decir, que mantenía y vestía a su costa la soldadesca de su jurisdicción territorial (eso significa el gasto que los Oficiales realizan para con las filas en nuestras Fiestas), acostamientos de Navarra, Asturias, Andalucía y otras provincias.
No existía uniformidad común para todos los batallones o escuadrones, aunque sí coincidían en la vestimenta y color los pertenecientes al mismo grupo original.
Bajo las órdenes directas de Isabel y Fernando, se encuadraban las mesnadas de realengo o reales, organizadas en grupos de 500 hombres -bajo el mando de un Capitán- y distribuidas por cuadrillas de 50 cuyo responsable era el cuadrillero. Este importante cuerpo de ejército sí estaba perfectamente organizado, armado y uniformado. Su buen comportamiento en el campo de batalla, dió origen, en 1493, a la Guardia Vieja de Castilla, que utilizaron los RR.CC. para su seguridad personal y cuyo patrón ha sido tomado para confeccionar la vestimenta "actual" de la Compañía de Cristianos.

Así pues, el ejército real -donde se integró la hueste señorial valverdeña- vestía con casco ligero de hierro, sayo o túnica de lana blanca con anchas mangas cortas y una cruz roja en el pecho. Bajo el sayal blanco, jubón de armar o cotas de malla. Correaje de cuero para la espada, cuchillo o daga, y bolsa del mismo material para guardar la pólvora y las pelotas de plomo (balas). Para proteger las piernas y pies, canilleras y zapatos herrados en cuero engrasado.
 

Cristiano
El nuevo traje que usan los cristianos, está en vigor desde el año 1982 y se constituye de los siguientes elementos:

-Casco metálico pavonado en color gris, con bordura rematada en metal dorado, claveteado en remaches de cabeza cuadrada. La parte posterior del casco es más baja, para proteger nuca y orejas.

-Jubón de manga larga, capucha y leotardos confeccionados, a modo de cota malla, en género de punto y de color gris plata.

-Túnica de manga corta (hasta el codo) de color hueso, en tejido de lana, cuyo largo será desde los hombros hasta las pantorrillas. Totalmente cerrada por una cremallera en la espalda. Estará adornada en bocamangas, bajos y escote, con cintas en zig-zag de color rojo sobre una cinta ancha de color azul, bordeando la parte superior e inferior, otra cinta de color rojo. 

A la altura del pecho y en terciopelo rojo, de 5 cm. de anchura, se llevará una cruz, cuyos brazos medirán 25 cm. de largo.

-Muñequeras de vaquetilla en color natural, ajustables por dos correillas. Se adorna con cinco tachuelones dorados en su parte frontal.

-Espinilleras o canilleras también de vaquetilla en color natural, atadas en la parte posterior de la pierna, por medio de dos cintas de cuero cruzadas sucesivamente. Se adorna en su parte superior y frontal con tres tachuelones de metal dorado.

-Cinto de mismo material, de 8 cm. de ancho, que irá abrochado en la parte de atrás con hebilla grande.

-Como calzado se usará bota o zapato de color marrón.

-Cubre esta vestimenta, capa castellana de terciopelo tinto, larga hasta los tobillos, forrada en tejido de raso del mismo color, con capucha cónica a la espalda. El cierre de esta prenda, irá situado a la altura de la clavícula, con un broche de cuero en forma de tira de 6 cm. de ancho por 24 cm. de largo, abotonado en sus cuatro ángulos por botones lisos de metal dorado.

El traje que hemos descrito, es obligatorio para todos los hermanos sentados desde el año 1982 en adelante, y como uniformidad para salir en las filas todos los días de las Fiestas.

Traje Cristiano AntiguoFinalmente, haremos un breve comentario sobre el traje antiguo de la Compañía de Cristianos, que algunos de nuestros hermanos de más edad -ya pocos-, siguen luciendo en nuestras Fiestas. Este traje era el típico castellano, popularmente conocido como el de casar. Se componía de chaqueta y pantalón de color, generalmente, negro u oscuro. Camisa blanca sin corbata, posteriormente con corbata negra. Como tocado, usaban el sombrero negro, antiguamente de ala ancha, con un ramillete de flores colocado en la parte lateral izquierda, sobre el ala.
Fueron muchos los años que este traje sirvió como uniforme a los Cristianos. Sobrio, sencillo, apenas sin adornos y libres de color. Muy en la línea del hombre castellano. 
A principios de siglo, según la documentación fotográfica recogida en la Casa-Museo, se adornaban los Generales, de la Compañía y de Dichos, con sendas cruces de Santiago sobre la solapa izquierda de la chaqueta. Por descomposición en gama de grises, debió de ser de color rojo. Este detalle, ciertamente enigmático, puede deberse a tres razones: por pertenencia a la Orden de Santiago de los sucesivos señores y Condes de Valverde, por situarse Valverde en la jurisdicción territorial de la Orden, cuya sede era y es Uclés, o bien, como símbolo del terrible Santiago "Matamoros", Patrón de España.
Por este mismo material documental, las fotografías de la Casa-
Museo, sabemos que a principios de siglo, los Generales de Dichos usaron el bicornio, tal y como lo luce en la actualidad el Santo Niño.



Los íberos, primeros pobladores de la Península, rechazando los cuchillos y armas de pedernal, fueron los primitivos forjadores de espadas confeccionadas de hierro y bronce. Tenían la empuñadura en cruz y una hoja de unos siete centímetros de ancho, con dos filos, dos vacíos en su superficie y una afilada punta. Dato curioso es hacer notar que los romanos admiraron y copiaron las espadas íberas, a tal punto que armaron a sus legiones con ellas.
Entonces como ahora, el armamento y la vestimenta de los ejércitos, evolucionó con el paso del tiempo, la experiencia en la batalla y las necesidades del combate.
Los guerreros se protegían con cotas de malla, siendo necesario aumentar el peso de las espadas para poder romperlas y herir al adversario. Los godos fueron los precursores de forjar espadas más largas y más pesadas.
La espada se mantuvo en su forma visigoda durante toda la Edad Media; incluso se utilizó una espada para usarla con las dos manos que llamaron montante o mandoble y perduró hasta bien entrada la Edad Moderna; el mencionado acero, descomunal en forma y peso, sólo podía ser usado por caballeros de indudable fortaleza.
Por ello, todas las culturas tienen su arma específica y cada arma tiene su cultura. Reflexionar sobre una espada de finales de la Edad Media y una gumía norteafricana o granadina; entre un estoque y una cimitarra, es comprender que detrás de cada arma hay una mentalidad diferente, diferentes usos, diferentes formas de vivir y de concebir la lucha.
El arte, la decoración y la técnica en el uso de las armas se han ido modificando poco a poco, como es natural; pero conocer los diferentes ejemplares y sus formas significa conocer el arte y la mentalidad singular de cada pueblo -en este caso concreto, musulmán y cristiano- en su aspecto más vivo, a veces dramático, pero siempre artísticamente, rico y significativo.
Los árabes, en el período de la Reconquista, aceptaron la hoja recta de sus espadas, aunque doblaron hacia abajo los gavilanes (cruz de la empuñadura que protege la mano), para así deformar el símbolo cristiano y dar lugar a la media luna. Anteriormente, habían usado aceros curvos, para imprimirles la fuerza necesaria y conseguir romper cotas y armaduras.
Encastillada en una tierra pobre, matizada de oasis, la densa población musulmana de Granada desarrolló una magnífica arquitectura militar y descolló en todas las artes industriales, especialmente en las armas. Las espadas granadinas fueron estimadas en toda Europa, a lo largo del siglo XV sobre todo. Eran armas muy eficaces, y a la vez objetos de lujo. La empuñadura terminaba en una bola pesada que le servía de contrapeso. Fueron también apreciadísimas y muy usadas por el ejército cristiano, las adargas granadinas (escudos de madera forrados de cuero), con su forma bivalva.
Los siglos XV al XVIII, marcaron el apogeo de la espada española, tanto por la calidad de sus aceros, como por la maestría de sus forjadores; siendo apreciadas y reconocidas en todo el mundo.

El armamento que portan las Compañías de Moros y Cristianos en Valverde de Júcar, es de tipo individual. Haremos dos grandes grupos: las armas blancas que portan los Oficiales de uno y otro bando, y las armas de avancarga portadas por toda la soldadesca (trabucos y arcabuces).

-ARMAS BLANCAS.

*Alabarda. Usadas por el sargento y cabo. (Halbe-harthe, media hacha). Es un arma enastada, con hierro de vástago puntiagudo de unos 30 centímetros de longitud, cruzado en su base por otro, llamado veleta, puntiagudo de un lado y cortante de otro. Es un arma de tipo ofensivo, muy útil contra la caballería y soldados con armadura, por su peso, contundencia y longitud.
Las alabardas que actualmente usan las Compañías, destacan por la corta longitud del asta. Se deben portar sobre el hombro.

*Espada. Usada por por el Capitán y Alférez (General de Dichos) Cristianos. Es quizá el objeto medieval por definición. La espada a finales del siglo XV, vuelve a parecerse a la del siglo XIII, grande, pesada, recta y más ancha en el arranque de la hoja, con doble corte, filos casi paralelos y punta en triángulo.

*Gumía. Usada por el Capitán Moro. Daga moruna, en forma de sable corto y corvo. Con un sólo filo. Muy ligera y manejable, ideal para el combate en corto o cuerpo a cuerpo.

*Alfanje. Usado por el Alférez Moro (General de Dichos). Espada corva, con gavilanes doblados hacia la hoja y esculpidos en figuras zoomórficas, especialmente cabezas de león y elefantes. Ricamente repujadas en sus empuñaduras. Tuvieron fama las espadas
granadinas -del tipo Boabdil- forjadas para los ejércitos de la Corte Nazarí.

*Cimitarra. Usada por el Capitán Moro. Sable corvo, pesado y de gran anchura en la hoja. Tiene un sólo filo y su punta es achatada pero muy afilada.

-ARMAS DEFENSIVAS.

*Rodela. Usada por el Capitán Moro. Escudo redondo usado para defender el pecho en los combates con espada. Los portados por la Compañía de Moros, se muestran ricamente decorados o repujados con metales dorados.

*Escudo o Mediopavés. Usada por el Capitán Cristiano. Arma defensiva que cubría el tronco del combatiente y se portaba en el brazo izquierdo. La Compañía Cristiana posee dos ejemplares, el más antiguo en metal dorado y decorado con la Cruz de gules (roja), símbolo de Cruzada. El actual, decorado con las armas señoriales de la villa de Valverde de Júcar, iguales a las de su enseña.

-ARMAS DE FUEGO. (AVANCARGA).

*Arcabuz. Utilizado indistintamente por la soldadesca mora y cristiana, aunque en años anteriores, fue usado preferentemente por los Moros. 
Es una arma de fuego perteneciente a la categoría de avancarga, es decir, que se carga por la boca de fuego. Su calibre es algo menor que el mosquete; estando establecido entre 14 y 18 mm. Según su construcción y tipo de recámara, pueden cargar de 15 a 50 grs. de pólvora negra. En la parte posterior del cañón se encuentra situada la chimenea del cebador y el disparador por perrillo o martillo accionado por ballesta. La boca de fuego de este arma presenta un aspecto acampanado para facilitar su carga.

*Trabuco. De las mismas características al anterior, pero con la boca de fuego más acampanada y longitudinal. Su construcción y uso es posterior a la del arcabuz. Tradicionalmente, este arma ha sido usada con más frecuencia por los Cristianos.


DECÁLOGO DEL ARCABUZ Y EL TRABUCO

1º.- Soy la herramienta sonora de una bellísima Fiesta anclada en la Tradición. Úsame para este fin.
2º.- Como no dejo de ser un arma, necesito de cuidados y revisiones. No las dejes para última hora.
3º.- Recuerda que el aceite y un apretón de mis tornos, son tus mejores aliados para unas Fiestas felices con mi uso.
4º.- Cuídame de golpes y arañazos que afean mi aspecto.
5º.- Mide bien las distancias al disparar una salva. Un disparo a traición es una cobardía y un gesto de mal gusto.
6º.- Cuida las formas al usarme, para que esquirlas de pistones y chispas, no molesten a tus compañeros o hieran a los que nos honran con su visita.
7º.- No me utilices como instrumento amenazante. La amenaza me insulta y me deshonra.
8º.- Dame la medida justa de pólvora. No sueno mejor por más que me pongas. La que no quemo, la tiro. Ahórrala para su uso debido.
9º.- Jamás me portes al hombro ni me dejes de tu custodia, dispuesto para el disparo.
10º.- Disfruta con mi uso de las Fiestas y que el Santo Niño te bendiga.

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